jueves, 23 de abril de 2009

Liniers y La Perichona


LINIERS Y LA PERICHONA O LAS RELACIONES PELIGROSAS
La historia y la honra del marino que rechazó las Invasiones Inglesas y fue el virrey más popular de la Colonia, hubo luces propias y sombras injustas. Pero también tuvo habladurías ciertas en torno de una pasión con nuestra Mata-Hari criollaS antiago de Liniers, militar francés que combatió en el agitado escenario de la Europa de fines del siglo XVIII, había nacido en Niort, en el oeste de Francia, en 1753; y si sus antepasados ya pertenecían dos siglos antes a la Orden de los Caballeros de San Juan de Jerusalén, a Santiago le tocó una fortuna familiar menguada. Liniers fue teniente de caballería y luego marino; guerreó contra moros, ingleses, portugueses, en lugares como Menorca, Argel, Gibraltar o Santa Catalina (Brasil), y su nombre permaneció relativamente desconocido hasta la edad de 53 años, en que la historia lo tocó en el hombro, en una colonia española situada a dos mil leguas de su suelo natal.
Tras dedicarse a trabajos hidrográficos en España -país que era satélite de Francia y para cuya bandera había combatido Liniers, como otros oficiales franceses-, en 1788 le ofrecieron empleo como jefe de escuadrilla en el Río de la Plata. Vegetó en estas tranquilas colonias españolas a lo largo de casi veinte años.
UN PAÑUELO DE ENCAJE
U na vida es una trama complicada y en ella el destino juega a las escondidas. Mientras Liniers dormía la prolongada siesta colonial, su preocupación era que le llegase el sueldo de España. Había enviudado de Julia de Menviel, con la que se casó en Málaga, y en Buenos Aires se había vuelto a casar con la hija de Manuel Sarratea, gerente de la Compañía de Filipinas, y volvió a quedar viudo, tras pasar unos años en Misiones. Pero la historia tenía planes que llevarían a Liniers, en cuatro vertiginosos años, desde el anonimato hasta la muerte, pasando por el poder.
En el combate de Trafalgar (1805), la armada inglesa al mando del almirante Nelson había destruido a la flota franco-española, quedando Gran Bretaña dueña de los mares, en el mismo momento en que los ejércitos de Napoleón Bonaparte triunfaban en Europa. El imperio inglés codiciaba las colonias españolas en América, cuya importancia no desconocían los europeos: Montesquieu (1689-1775), inspirador de la Revolución Francesa, escribió en El espíritu de las leyes que "las Indias son lo principal, España es accesoria".
La noche del 24 de junio de 1806 la Casa de Comedias, en la actual esquina de Reconquista y Cangallo, estaba colmada. Se estrenaba una comedia de título picante: El sí de las niñas , de Moratín. Presidía la función el virrey Sobremonte con su familia, y fue muy comentado el hecho de que un mensajero, en mitad de la representación, le entregara una esquela, tras lo cual el virrey salió con prisa. ¡Una expedición inglesa había desembarcado en Quilmes! Corrían rumores hacía tiempo.
Buenos Aires, en 1806, tenía 40.000 habitantes y en sus calles la pampa entraba en la ciudad. El puñado de manzanas junto al río se extendía alrededor de la Plaza Mayor, hoy Plaza de Mayo. Con las primeras lluvias, la ciudad se inundaba y en la calle de las Torres, luego Federación y después Rivadavia, se apostaban centinelas para impedir que caballos y personas se ahogaran.
La protofeminista Mariquita Sánchez, testigo de varias décadas de vida porteña, describió así la entrada de los ingleses en la ciudad, al frente de los cuales iba el Regimiento 71 y el general invasor Guillermo Carr Beresford: "... Todo el mundo estaba aturdido mirando a los lindos enemigos y llorando por ver que eran judíos y que perdiera el rey de España esta joya de su corona. Nadie lloraba por sí, sino por el Rey y la Religión".
Había llegado la hora de Liniers.
Al frente de una expedición de mil soldados que salió de Montevideo, Liniers reconquistó Buenos Aires y, en esa lucha, quedaron quinientas bajas entre uno y otro bando. Beresford -de quien Vicente Fidel López cuenta que "tenía en la mirada toda la malicia que tiene el ojo de un bizco"- y los demás oficiales ingleses, que habían atacado la capital del Virreinato y no Montevideo al enterarse de que en las arcas de Buenos Aires había un millón de dólares, quedaron detenidos.
Esa victoria, y luego la defensa que Liniers organizó en 1807 ante el ataque de otra expedición inglesa mucho más numerosa y mejor armada, se debió a su talento y energía para improvisar un ejército nacional, y a la participación del vecindario, que él supo convocar. Tras la reconquista, Liniers había desfilado entre las aclamaciones de la multitud: alto y apuesto, el maduro francés saludaba a las mujeres apiñadas en los balcones y azoteas. Fue entonces, cuentan, que cayó a los pies de Liniers un diminuto pañuelo de encaje. Lo había arrojado Ana Périchon, que así entra en esta historia. ¿Quién era esa mujer que, según el poeta y novelista Enrique Molina, tendía sus senos al héroe, "llenos de un agua densa en la que flotaban naranjas"? Ana María Périchon de Vandeuil, la Gitana de las Islas.
LA PERICHONA
A comienzos del siglo la llegada de una familia francesa creó expectativa en Buenos Aires: estaba integrada por el acaudalado comerciante Jean Baptiste Périchon de Vandeuil, su esposa, tres hijos varones y una bella muchacha de unos 22 años, nacida en Isla Mauricio, colonia francesa del océano Indico.
La Périchon estaba casada con un irlandés, un tal Thomas O´Gorman. Mientras el esposo viajaba por América, en dudosas misiones comerciales, Ana Périchon tuvo una agitada vida social, erótica, política. Fue espía de los británicos, de los portugueses o de los franceses, (de los patriotas, o de todos a la vez), protectora de contrabandistas y gestora de negocios turbios, tanto en Buenos Aires como en Brasil. Su affaire con Liniers, virrey desde 1807, fue considerado intolerable por los enemigos del gobernante, pero glosado con regocijo por los autores de coplas populares. ¿Qué es aquello que relumbra, por la calle de la Merced? Era el mentado pañuelo.
Se la llamó la Perichona porque estaba fresca la celebridad de la Perricholi, apócope hiriente de perra y chola , como se le decía a una criolla cuyos amores con el virrey del Perú Manuel de Amat y Juniet habían conmovido a Lima unos años antes. También fue conocida la Perichona como la Madama, la Maga, y mucho después como la Mata-Hari de América. En los encuentros íntimos con el virrey, ella vestía guerrera militar sobre la piel y gorra de coronela. Se non é vero...
La Perichona convivió con Liniers en la casa que tenía en Reconquista y Corrientes, lugar de reunión de notables y donde se traficaba con ascensos, empleos públicos, sobornos. La opinión de la sociedad sobre los amantes no mejoró cuando una de las hijas del virrey, Carmen Liniers y Sarratea, se casó con el hermano menor de la Perichona, Juan Bautista Périchon y Abeille. Desde Montevideo, el gobernador Francisco Javier Elío le escribe a Liniers, su rival: "Cuide su conducta licenciosa, que su casa tiene techo de vidrio". El comerciante Martín de Alzaga, que fue alcalde, tampoco se privaba de moralizar: "La amistad del virrey con esa mujer es el escándalo del pueblo..." Ambos acusaron a Liniers de traidor y de estar ligado a Napoleón. Años después, Alzaga fue fusilado en la Plaza Mayor de Buenos Aires y a Elío le dieron garrote vil durante las guerras civiles españolas.
Ana Périchon fue desterrada cuando se hizo evidente que espiaba para los ingleses, y debió instalarse en Río de Janeiro. Enrique Molina, que al no ser historiador sino novelista está en buenas condiciones para atrapar la esquiva verdad, se pregunta: "¿Temió Liniers perder su cargo con aquella aventura o demasiado seguro de sí... tuvo miedo de pronto? Jamás lo sabremos". En Río, la casa de Ana se convirtió en refugio de argentinos exiliados y en centro de intrigas alrededor de la corte de los Braganza, parodia tropical de los absolutismos europeos. Dicen que la Perichona provocó los celos de la infanta Carlota Joaquina (luego volveré sobre este personaje), fue expulsada de Río, y durante un año viajó entre ambas ciudades, en los siempre acogedores barcos ingleses. En 1810, dirigió una nota a la Audiencia de Buenos Aires quejándose por "el deshonor de verse arrojada de un Pueblo en el que tuvo siempre un distinguido rango..."
Durante la época de Rosas, Ana Périchon volvió a adquirir influencias debido a las buenas relaciones de sus hijos con el régimen. Murió en 1847, a los 72 años. En 1848, su nieta Camila O´Gorman fue fusilada, grávida, por amar al cura Ladislao Gutiérrez.
EL TESORO DE SOBREMONTE
L a biografía de Liniers está atravesada por historias de espionaje, contrabando, traición, fraude. Su hermano mayor, Enrique de Liniers, que usaba el título de Conde de Liniers (no debe confundírselo con Santiago, nombrado conde de Buenos Aires), pertenecía a la Corte de Versalles y solía viajar en la carroza del rey por lo que, para salvar la cabeza, huyó al Río de la Plata al estallar la revolución. Los hermanos Liniers alquilaban a Isidro Lorea la llamada quinta de Liniers , en la que Enrique instaló una real fábrica de carnes en conserva, que tuvo un abrupto final. ¿Por qué se produjo el cierre? Paul Groussac, biógrafo del virrey, tras registrar minuciosamente los hechos de esa vida, considera a Liniers moralmente "irreprochable" pese a admitir "imprevisiones y ligerezas". Pero fulmina al hermano mayor como "gran buscavidas, mucho menos ingenuo que su hermano".
Cuando los ingleses se apoderaron de Buenos Aires, y mientras Liniers preparaba la reconquista, Sobremonte partió para Córdoba en una huida poco digna y se llevó el tesoro que sólo llegó hasta Luján, donde fue confiscado por una partida de soldados ingleses, el 30 de julio de 1806. Beresford lo remitió de inmediato a Londres, pero parece que los cofres llegaron menguados. ¿Quién metió mano? ¿Algunos centinelas, el Consistorio de Luján o ciertos oficiales ingleses? ¿Quién? Luego, Sobremonte fue reivindicado por otros historiadores, pero su fuga con el tesoro se convirtió en una leyenda argentina, de tono vergonzante. En 1938, Viernes Scardulla, timador célebre, anunció que había descubierto el tesoro de Sobremonte en un sótano de Venado Tuerto: era un engaño para esquilmar crédulos, pidiendo anticipos sobre la recompensa. Nadie dudó de la verosimilitud del cuento.
En 1810, un grupo de españoles que acompañaba a Liniers en Córdoba trataba de alcanzar al ejército realista del Alto Perú para reprimir el foco sedicioso porteño. Se denunció entonces que se habían llevado unos cuarenta mil pesos de las cajas públicas para comprar soldados (que sin embargo se pasaban al bando patriota), por lo que el grupo fue acusado de desfalco. Groussac, historiador escrupuloso, advierte que Liniers tuvo muchos enemigos y que algunas o todas las acusaciones que lo salpicaron pueden ser infundios.
UNA CORTE EN EL TROPICO
C uando los granaderos napoleónicos del mariscal Junot estaban a las puertas de Lisboa (1808), la familia real portuguesa escapó a Brasil. Se embarcaron en más de treinta naves la reina madre María, demente; el regente don Juan; su esposa española Carlota Joaquina, y los seis hijos, además de cortesanos, dignatarios y hasta palafreneros, todos custodiados por la flota inglesa (Gran Bretaña protegía a su tradicional aliado portugués). En total, quince mil portugueses participaron de aquella aventura surrealista. La huida fue tan precipitada que los Braganza dejaron hasta la ropa y, al llegar a San Salvador de Bahía (luego se instalaron en Río de Janeiro), tuvieron que ser rapados por los piojos que habían criado. La reina madre fue desembarcada en una silla, profiriendo horribles alaridos.
Brasil, donde don Juan se proclamó, en 1816, como rey de Portugal y Brasil, los recibió con entusiasmo. En 1822, el hijo de don Juan y Carlota, don Pedro I, declaró la independencia del Imperio. Don Pedro II gobernó hasta que el país se cansó de los Braganza, que habían mantenido la unidad del inmenso territorio. Brasil fue el último país del continente que abolió la esclavitud, en 1888, y al año siguiente se proclamó la república.
La presencia de la corte en Brasil, en 1808, provocó múltiples efectos en el Río de la Plata; entre otros, instaló un dinámico foco de penetración inglesa en el continente. Ana Périchon tuvo relaciones con lord Strangford, embajador de Londres y con un espía que anduvo también por Buenos Aires, mister James Burke. Carlota era la hermana mayor de Fernando VII y alimentaba aspiraciones dinásticas hacia el reino de España y las colonias. Aceptar a Carlota como reina fue una posibilidad en la que por algún tiempo creyeron argentinos como Pueyrredón, Paso, Castelli o Belgrano, para no hablar de Saturnino Rodríguez Peña o Aniceto Padilla, agentes de los ingleses. En un café de la carioca Rua do Ouvidor solían reunirse los expatriados.
Mientras que Napoleon llegó a la jefatura del ejército de Italia -prólogo de la conquista del poder- por influencia de su amante Josephine Beauharnais, Liniers entibió su viudez en los brazos de Ana Périchon, que contaba lo que oía en las alcobas al Foreign Office. También la reina de España, María Luisa, esposa de Carlos IV, llevó al poder a su amante, el ex guardia Manuel Godoy, llamado el choricero de Badajoz ; y su hija, Carlota Joaquina, en los calores de Río se hizo más aficionada que la madre a este tipo de alegrías, dejando que don Juan se atiborrase de frango (pollo). ¡Cherchez la femme!
C.L.A.M.O.R.
L a figura de Liniers está estrechamente ligada a la fundación de la Argentina y a un trecho decisivo en la historia de España.
Lo que sucedió en el virreinato del Río de la Plata en aquellos tiempos puede verse como una sucesión de malentendidos provocados por la dificultad en las comunicaciones. Un barco que salía de Barcelona, Cádiz o Gibraltar tardaba entre 70 y 90 días en llegar al Río de la Plata, si no era capturado por naves enemigas o piratas. Siendo la situación española tan confusa y vertiginosa, imagine el lector cómo sería esa situación percibida desde esta tierra, supeditada a gacetas y cartas que cuando eran leídas ya eran viejas.
A Fernando VII se lo llamaba el Deseado. Los españoles de distintas creencias esperaron todo de él. A todos defraudó. Terminó lamiendo la mano de Napoleón, que lo tuvo seis años preso en un castillo del Loire. Napoleón fue, hasta 1808, personaje idolatrado en España, por encarnar el espíritu de la modernidad contra el absolutismo y la reacción.
Luego, fue receptor de odios no menos tormentosos. Liniers, por francés, fue siempre sospechado de traición hacia el Corso, y lo cierto es que el virrey lo admiraba, y le envió correspondencia (pero nunca clandestina) dándole cuenta de sus triunfos militares y de la popularidad que en la colonia había conseguido aquel francés . Sin embargo, la lealtad central de Liniers fue hacia la corona de España, a la que sirvió treinta años. Se negó a convalidar la destitución del virrey Cisneros y su sustitución por una junta. Cuando Mariano Moreno y sus amigos decidieron subvertir el orden colonial (pero como "vasallos del mismo rey"), Liniers no los siguió y fue sacrificado. La muerte de Liniers, muerte de un inocente, fue necesaria para que la planta frágil de la revolución creciera, pero, ¿pueden ser libres los pueblos que no saben ser justos (Sièyes)? En un cierto y cruel sentido, Liniers salvó a Buenos Aires por segunda vez.
Santiago de Liniers fue apresado en un rancho de Córdoba junto a cinco partidarios que lo seguían rumbo al Alto Perú. La Junta de Buenos Aires ordenó que fueran ejecutados. El oficial que arrestó a Liniers (luego procesado), lo torturó y le robó efectos personales. Juan José Castelli, miembro de la Junta, comandó personalmente la ejecución porque el coronel Francisco Ortiz de Ocampo, a cargo de las tropas revolucionarias, y otro comisionado de la Junta, Hipólito Vieytes, se negaron a cumplir la orden:
Liniers era muy respetado también en Córdoba. Hasta último momento, el ex virrey confió en que su popularidad lo salvaría.
El fusilamiento de Liniers, prisionero de guerra ejecutado sin juicio, fue inspirado por el secretario de la Junta, Mariano Moreno, y se cumplió en un paraje llamado Monte de los Papagayos, a dos leguas de Cabeza del Tigre, a las dos y media de la tarde del 26 de agosto de 1810. Los cadáveres, cargados en carretillas, fueron arrojados en una fosa abierta en la tierra.
Cuenta la leyenda que las iniciales de sus apellidos fueron escritas en un árbol del lugar, formando la palabra CLAMOR (junto a Liniers habían sido detenidos Concha, gobernador; Allende, coronel; Rodríguez, asesor; Moreno, tesorero, y Orellana, obispo, al que, a último momento, le conmutaron la pena).
Allí yacieron, de manera anónima, durante 51 años, hasta que se los descubrió por casualidad, y fueron devueltos a los familiares durante la presidencia de Santiago Derqui.
Los restos del amado salvador de Buenos Aires y de los cinco fusilados de Cabeza del Tigre, viajaron a España en el bergantín Gravina, para ser enterrados en el Panteón de los Marinos Ilustres de San Carlos, Cádiz, bajo una leyenda que dice: "Juntos en la gloria como lo fueron en el infortunio".
Texto: Alvaro Abos Ilustraciones:Carlos Nine

miércoles, 22 de abril de 2009

Felicitas Guerrero y su alma en el espejo............



La noticia corrió como un réguero de pólvora entre la alta
sociedad de aquella ciudad de Buenos Aires de mediados del
siglo XIX. Carlos Guerrero había arreglado el matrimonio de
su hija Felicitas, una niña de quince años, con el poderoso
estanciero Martín Gregorio de Álzaga.
Pero muy pronto la desgracia asoló a Felicitas, el primer hijo
de la pareja murió a los tres años, víctima de la fiebre
amarilla, pocos meses después pierde un embarazo,
cerrándose el primer capítulo de su trágica vida con la muerte
de su marido.
Felicitas, cuentan las crónicas de la época, era considerada
una mujer de una belleza excepcional y se convirtió en la
obsesión de Enrique Ocampo. Sin embargo, varios años
después de enviudar, decidió volver a casarse, pero con el
estanciero Samuel Sáenz Valiente.
La noche del 30 de enero, la familia Guerrero se disponía a
cenar, en su residencia de Barracas, con el novio de Felicitas.
Intempestivamente irrumpió en la casa Enrique Ocampo,
disparándole y matando a la muchacha para luego suicidarse.
Felicitas Guerrero tenía veintisiete años

Para quienes conocen su historia, el nombre de Felicitas Guadalupe Guerrero y Cueto es considerado sinónimo de tragedia o, peor aún, de maldición familiar. Cuando sólo contaba con quince años de edad, sus padres la obligaron a casarse con un hombre cuarenta y cinco años mayor que ella; el primero de sus hijos murió a causa de la epidemia de fiebre amarilla que asoló Buenos Aires en 1869 y el segundo, a pocos días de nacer. Su esposo, don Martín Gregorio de Álzaga -nieto de su casi homónimo Martín de Álzaga, que fuera fusilado en la actual Plaza de Mayo en 1812 bajo el cargo de conspiración- sobrevivió muy poco al segundo hijo, dejándola viuda a los 26 años. Por último, ella fue asesinada a tiros por Enrique Ocampo, un pretendiente desairado que en el mismo acto, y siempre de acuerdo con el dudoso relato oficial de los hechos, se suicidó.

Como es sabido, los eventos referidos han dado origen a algunas leyendas de maldiciones y fantasmas que ya forman parte del folclore de la ciudad de Buenos Aires. Sin embargo, poco es lo que se ha divulgado acerca de lo que sucedió después de ese luctuoso episodio y de uno de sus protagonistas.

Cristian Demaría era primo de Felicitas y estuvo en la escena de las dos sangrientas muertes. A su presencia en ese lugar no suele otorgársele más importancia que la de haber sido testigo de los hechos e intentado auxiliar a la víctima. Sin embargo, hay indicios de su intervención no fue irrelevante y quizás haya cambiado el rumbo de los acontecimientos.

Si bien es improbable que se lo hubiese confesado, Demaría amaba a su prima, presumiblemente desde la niñez. Este hecho está suficientemente documentado en varias cartas de su puño y letra que primero fueron celosamente guardadas por la familia y sólo dadas a conocer transcurridos algunos años desde su muerte. En ellas Cristian declara su desazón ante un impedimento definitivo que pesaba sobre sus pretensiones: el parentesco relativamente cercano que, paradójicamente, lo alejaba de su amor. Por esa razón se mantuvo siempre cerca de ella, pero sin manifestar sus verdaderos sentimientos que, lo sabía perfectamente, sólo le granjearían un categórico rechazo general.

El camino que siguen los enamorados es muchas veces inexplicable. Cuando fue anunciado el enlace entre la hija de los Guerrero y Álzaga, Demaría quedó al principio sumido en el más profundo desconsuelo, pero pronto imaginó un extraño paliativo: haría un presente de bodas magnífico, inigualable. De esa manera, en su dolorida interpretación, Felicitas jamás se desprendería algo tan valioso y siempre recordaría a su generoso obsequiante.

A pesar de su juventud, Cristian no tenía impedimentos para elegir el regalo que desease. Su familia, sin acercarse a poseer una fortuna como la de Álzaga, gozaba de una posición más que acomodada, lo que le permitió decidirse por un costosísimo espejo fabricado en la cristalería más importante de Praga. Se trataba de una luna (espejo de gran tamaño) de bordes exquisitamente biselados y tallados a mano por artesanos expertos. Pesaba más de cien kilos y su altura superaba holgadamente a la de una persona. Su marco, con el que el plano del espejo formaba una sola pieza, era de cristal dorado delicadamente trabajado, finos hilos de ese material se entrelazaban semejando una bellísima filigrana. Se trataba de una pieza única y como tal fue recibida por los contrayentes.

En la mañana del día del enlace, el espléndido obsequio llegó a la quinta de los Álzaga, provocando la admiración de todos los presentes. Por la noche, durante la recepción que allí se ofrecía, Demaría pudo comprobar que el espejo ya había sido emplazado en la sala de la casa que habitarían los flamantes esposos y tuvo la oportunidad de verse reflejado en esa hermosa luna junto a su secreta amada. Ambos reían, pero el rostro de ella mostraba un sutil dejo de tristeza. Cristian creyó adivinar la causa y decidió que esa imagen, como un retrato de enamorados, perduraría en sus retinas para siempre.

Lo que sucedió años después es incierto -las familias patricias son celosas de su imagen pública y gozan del poder y el dinero suficientes para ocultar sus miserias- pero en todo momento, se tuvo la certeza del valor demostrado por Demaría, quien por esa razón se hizo acreedor de la sincera gratitud de los Guerrero.

Fue entonces que una idea empezó a rondar la cabeza del enamorado: ¿Sería posible quedarse con el espejo que los había visto juntos la noche en que la sintió alejarse para siempre y que constituía el único recuerdo de su amor frustrado?. Sobreponiéndose a los prejuicios de su clase, avergonzado e incómodo, hizo el pedido que fue, naturalmente, satisfecho.

Así, la hermosa luna pasó a ocupar un sitio preferencial en casa de Cristian.

Al poco tiempo, cosas extrañas empezaron a suceder en ese lugar. En algunas espístolas dirigidas a sus amigos íntimos, el joven refiere la visión de extrañas figuras en el espejo y confiesa su temor de estar enloqueciendo. Esos inexplicables fenómenos se repitieron casi todas las noches durante años, hasta que recibió el consejo de deshacerse de la luna maldita que, -recién entonces reparó en ello- fue testigo del asesinato. Es así que hizo gestiones para que el espejo se ubicara en la iglesia recientemente erigida en honor de su prima, en el convencimiento de que, tratándose de un lugar santo, el hechizo quedaría conjurado.

Inicialmente, el párroco se negó ya que es tradición no colocar espejos en presencia de imágenes sagradas y sólo accedió a ubicarlo en una dependencia del templo alejada de la nave principal. A partir de ese momento, el escepticismo con que, salvo Demaría, todos habían considerado el asunto se derrumbó. El sacristán, algunos auxiliares de la iglesia y hasta el mismo sacerdote fueron testigos de extraños sonidos y apariciones que ya ni siquiera esperaban las tinieblas nocturnas para manifestarse. La luna parecía estar poseída por una fuerza siniestra que abría una brecha con el mundo de los muertos aterrorizando a todos. Fue por eso que, como recurso extremo, el cura decidió pedir ayuda a sus superiores y, luego de innumerables estudios teológicos, fue decidido el exorcismo del demoníaco cristal.

La ceremonia se realizó solemnemente de acuerdo al rito arcaico y el resultado fue sorprendente: la luna fue perdiendo poco a poco su capa plateada hasta convertirse en un vidrio tan increíblemente oscuro que parecía absorber toda luz. Cuentan los que tuvieron el coraje de pararse ante él que la visión de ese abismo atezado era sobrecogedora e inexplicablemente se percibía un mundo ominoso del otro lado.

El hechizo no concluyó ahí; si bien un velo maligno impedía toda visión en el espejo, las apariciones se trasladaron a los cristales de las ventanas y puertas cercanas, a las vasijas, lámparas, candelabros o cualquier otro objeto vítreo. Eventualmente, furtivas figuras deambulaban efímeramente por el recinto sin comunicarse jamás con sus aturdidos testigos. Tan grande fue el desconcierto del párroco que finalmente ordenó la destrucción de cristal, trabajo que ejecutaron a mazazos -no sin esfuerzo ya que el material poseía una dureza inusitada- varios herreros de establecimientos cercanos, a los que se les ocultó el verdadero propósito de lo que estaban haciendo para evitar su segura negativa a colaborar. Finalmente, los añicos resultantes fueron rociados con agua bendita y desparramados con rezos por toda la vecindad, en la creencia de que la dispersión debilitaría el encantamiento.

Sin embargo, este procedimiento no parece haber surtido efecto. Desde ese momento y hasta el día de hoy -fines del Siglo XX- son numerosos los testimonios acerca de seres extraños que se muestran y desaparecen súbitamente en calles y casas e imágenes inexplicables y sobrecogedoras en las ventanas y vitrinas de las viviendas de la zona, en los escaparates de los comercios y hasta en las ventanillas de los automóviles que quedan estacionados por las noches en las calles cercanas a la iglesia de Santa Felicitas.

jueves, 9 de abril de 2009

Villa General Belgrano en Córdoba


Villa Gral. Belgrano , extraña mixtura de comechingones y náufragos del Graf Spee







"La identidad es la parte biográfica de un pueblo, la narración interna de su vida; es la versión cálida y palpitante del hombre común, de sus sueños y sus luchas, sus aspiraciones y conquistas.Tiene algo de patrimonio y tradición, brota del más hondo pasado y se proyecta hacia el porvenir. Es como una red que se va tejiendo desde la diversidad para converger en el encuentro, y mientras modela en profundidad el alma de cada uno, cincela el alma de la comunidad."
Villa General Belgrano posee una breve pero significativa historia, en donde conviven armónicamente los elementos que estructuran su identidad y hacen que la Villa sea "algo distinto." El tiempo cronológico que encierran las circunstancias que determinan los procesos de identificación e identidad, puede ser dividido en tres períodos:
Al primer período lo llamaremos de "Gestación de la Cultura Regional".En esta época el pueblo es conocido como Colonia Paraje "El Sauce"Abarca desde sus orígenes hasta mediados del Siglo XVIII, incluye el asentamiento de la cultura aborigen de los Comechingones, el proceso de la conquista, la presencia de los jesuitas, y la formación y desarrollo de Los Reartes.En este período se plasma el perfil del hombre criollo "un hombre silencioso sin resentimientos, alegre sin énfasis, hospitalario sin el cálculo del trueque, naturalmente pródigo, humanamente solidario y con una callada dignidad".
Al segundo período lo llamaremos de "Penetración de la Cultura Inmigratoria".En esta época el pueblo pasa a llamarse "Villa Calamuchita" y presenta dos momentos en los que la presencia del inmigrante responde a diferentes motivaciones de desarraigo.Desde 1890 a 193l en donde el asentamiento de los europeos en la zona es la consecuencia de una política común a todo nuestro país: se busca al extranjero para concretar el modelo agroexportador.Los inmigrantes que llegan en esta época a nuestra zona son españoles, italianos, algún francés y ... también algunos alemanes.Desde 1932 a 1937 observamos que el asentamiento responde a una pronunciada corriente inmigratoria centroeuropea (alemanes, suizos, húngaros, checoslovacos y austríacos), gente de habla alemana que viene huyendo del hambre, de la guerra y de las persecuciones ideológicas. Llegan a nuestro pueblo, en muchos casos, atraídos por el proyecto que lanzan quienes son considerados los fundadores: Paul Friedrich Heintze y Jorge Kappuhn.Ellos visualizan la posibilidad de crear en la zona una colonia agrícolo- ganadera autoabastecida, donde los hombres recurrieran al trueque de lo que produjeran, una colonia que funcionara, quizás, como una cooperativa a la manera germana.Bajo estas circunstancias se inicia el proceso de transculturación, una socialización benevolente del inmigrante que aprendió el idioma y adaptó usos y costumbres criollas y una adaptación paulatina del criollo a las exigencias de la vida ordenada y productiva del extranjero. Como consecuencia de la crisis y fracaso del modelo, las familias que sabían ya del valor de la confraternidad y la solidaridad, que sabían de jornadas de trabajo en común y del tesón, utilizan la creatividad y el ingenio al que suman la honestidad para dar origen a una nueva imagen.
Es a partir de esta situación que ubicamos el tercer período al que llamamos de "Formación de una nueva identidad", momento en el que nace un nuevo perfil: el turístico.
En este período podemos diferenciar tres momentos:
· El primero, desde 1937 a 1946, que se inicia con un pequeño micro-emprendimiento abordado con los humildes recursos personales: el turismo escolar. La presencia de un fiel intérprete del pensamiento y el sentir popular, un líder silencioso con hondo sentido comunitario, inquieto, entusiasta y solidario don Antonio Kufer y la presencia de los marineros del acorazado Graf Spee marcan un hito en el proceso de identidad.Se inicia la etapa de organización y desarrollo económico-productivo y social.En este período el pueblo recepta otra transformación, pasa a llamarse "Villa General Belgrano".
· El segundo, de 1947 a 1960, momento en el que "La Villa" consolida su perfil turístico y adquiere el sentido de pertenencia fruto de la participación comunitaria comprometida.
· El tercero, de 1960 a 1970. Tiene como protagonista al pueblo quien inicia la etapa de irradiación y proyección de su imagen a través de sus "Fiestas".Estas celebraciones que van sumándose, " Fiesta de la Cerveza, Fiesta de la Masa Vienesa, Fiesta del Chocolate Alpino, Feria Navideña y Carnaval Tirolés", llegan a transformarse en una galería viviente alrededor de las cuales y bajo su proyección se construye la vida diaria y la economía del pueblo. Es de advertir cómo los pioneros que forjaron la identidad, que no fue tan lineal ni simple, encontraron los canales que los conducían al logro de su bienestar personal. Al mismo tiempo, aprovechaban el manejo de los espacios públicos donde, se generaban las cosas que hacían al bien común, fortaleciendo en sus luchas diarias los valores del trabajo, la solidaridad, la honestidad, la creatividad, la tolerancia, la tenacidad, los deseos de superación y el respeto mutuo.



Cómo tantos rincones de nuestro país, existe tanta magia y contrastes que no pude abstraerme de su historia tán ecléctica y el paisaje que la hermana sin duda con otras latitudes.



Una vez, una profesora que en cierta forma marcó mi vida como lo hacen los grandes maestros, me dijo: los hombres, en especial los inmigrantes sufren tanto el desarraigo que buscan el paisaje similar al que dejaron , porque el peor castigo para los antiguos era el destierro, peor aún que la muerte física. Lo comprendí al conocer esa Villa en Córdoba que realmente es una pintura de la Germania..........

domingo, 5 de abril de 2009

Las Hilanderas de Aracne........




Hace varios años pude disfrutar de una colección itinerante de Diego Velasquez, entre sus obras estaba "Las Hilanderas de Aracne", seguramente el artista jamás conoció la leyenda guaraní que pude rescatar...........................................


En la espesura de la gran selva guarani, una princesa india alcanzaba la edad de casarse.
Ante la cantidad de pretendientes el Mburuvicha Guasu (Gran Cacique), su padre, dispuso que aquél que quiera por esposa a su hija, debería obsequiar a la princesa algo maravilloso; antes que pasen siete lunas.
La sentencia se pregonó por toda la selva y llegó a las diferentes tribus. A la tercera luna comenzaron a llegar los obsequios exóticos.
Pero... la princesa, ya tenía un enamorado, príncipe también pero de una tribu de escasa riqueza, quien recurrió a su madre en busca de consejos, ésta le dijo: “¿Por qué vienes a mi? Recurre a la Naturaleza”, se internó entonces en lo profundo de la selva.
Entre tanto pasaron cinco lunas, al no recibir respuesta, y en la desesperación, comenzó a correr. Ya cansado, y a causa de la lluvia que caía en ese momento, se refugio en el hueco de un centenario árbol y elevó su plegaria a Tupa.
Cuando levantaba sus ojos al cielo, vio algo bellísimo, resplandeciente y hermoso, que lo convertiría en vencedor. Llevó sus manos para tomarlo, y se deshizo en ellas; encontró otro, lo mismo, y otro y otro, todos se deshacían apenas lo tocaba.
Emocionado regresó en busca de su madre, a preguntarle si ella conocía el secreto de aquello tan hermoso y delicado.
Fueron juntos a la selva a ver el regalo que Tupa y la Naturaleza le dieron, la madre lo observó por un rato y dijo: “Ya estoy vieja, necesito una nuera, necesito nietos, así que copiaré de la naturaleza esto tan bello, y la desposarás“.
La anciana comenzó a sacarse una a una las hebras de plata que cubrían su sien, y con ellas tejió una deslumbrante y fina trama imitando lo que tenía ante sus ojos: la tela que una laboriosa arañita había fabricado en el hueco del tronco.

sábado, 4 de abril de 2009

Las hilanderas y un lago azul...................

Llegué al aeropuerto de Asunción una mañana de Julio y me impregnó inmediatamente un aroma cítrico en el aire, cada ciudad tiene su propio olor que la hace inconfundible.

Fui, como es mi costumbre, a la Dirección de Turismo -nunca viajo en un tour- a buscar algún lugar de alojamiento y una agencia de alquiler de autos. En dos horas tenía un "escarabajo" negro en la puerta de un pequeño departamento sobre la Avenida Pettirossi, cerca del centro .

Comencé entonces a planificar mi recorrido por las tierras guaraníes, mi primer objetivo era por supuesto, llegar a la reserva de los indios Matá (confinados desde hacía unos años a unas pocas hectáreas), pero busqué trazar una ruta de reconocimiento de esas tierras coloradas que me revelaran sitios nuevos y como siempre sorprendentes. Mi primer destino fue encontrar el lago eternamente azul -según dice la canción- de Ypacaraí y por supuesto hasta allí me dirigí con un mapa de ruta y mi intriga como equipaje ...........

Según la leyenda, se formó cuando en 1603 el misionero Luis de Bolaños conjuró las aguas que inundaron el valle del Pirayú. De ahí su nombre que en guaraní significa: 'aguas que dejaron de fluir al ser bendecidas'. En sus orillas se asientan las ciudades turísticas de San Bernardino y Areguá.

El camino es sorprendente, la tierra de un color rojo increíble, la vegetación de verdes casi desafiantes y mórbidos , la compañía invasora de las aves y el aire cítrico que acelera la sensualidad. Sensual, esa es la palabra que me recuerda mis días en el país hermano, esa era la impronta constante que experimentaba. La ruta vá desnudando trás cada curva una imágen cada vez más seductora, altos y bajos viboreantes, flores aterciopeladas e iridiscentes provocativamente colocadas por ese paisaje selvático y los pájaros ..........................................

En el camino me esperaba Itaguá, la tierra del ñandutí, con sus obras de arte y las manos femeninas que lo realizan. Esas manos..............................Con sabiduría y destreza ancestral elaboran los encajes que simulan el tramado de una tela de araña.....................me deslumbraron y pensé : las mismas manos que hacen estos "milagros" de belleza tambien pueden matar, pueden destruír, pero tambien sanan, acarician, consuelan y construyen. No supe con qué quedarme , traje de cada una lo que más me maravilló y conservo hoy esas piezas como parte de un camino que no pienso dejar de recorrer mientras viva, el camino de descubrir con estupor la vida del universo.....................................................

jueves, 2 de abril de 2009

Los hijos de las piedras


Los hijos de las piedras







La naturaleza no sólo dejó huella de sus delirios escultóricos en Talampaya (La Rioja), Ischigualasto (San Juan), Sierra de las Quijadas (San Luis) o el Cañón del Atuel (Mendoza). También la apacible serranía cordobesa atesora escenarios dignos de la fantasía más desbordada. La cartografía los sitúa en un rincón del Valle de Punilla, no lejos de Capilla del Monte. Sin embargo, parecen de otro mundo.La primera extravagancia geológica no se hace desear. Apenas un kilómetro al norte de la localidad serrana, por la ruta nacional 38, surge un enorme pedrón al que las fuerzas erosivas impusieron una apariencia familiar y la gente llamó El Zapato.Bajo su "suela", cuenta la "leyenda", los caciques comechingones se reunían a deliberar cada trece lunas, mientras hechiceros y magos pedían a los dioses que les concedieran la sabiduría necesaria para guiar a los suyos.Más adelante, en Los Mogotes y Los Paredones, el río Dolores discurre entre imponentes crestas de piedra cenicienta, que engalanan líquenes y claveles del aire. Pero hay que abordar el ripio de la ruta provincial 17 -que nace a nueve kilómetros de Capilla del Monte- para degustar los platos fuertes de la comarca.


La paciente labor de los elementos horadó en estas moles una multitud de abrigos. Entre ellos está la célebre Gruta de Ongamira. En 1940, excavando su piso, Aníbal Montes y Alberto Rex González rescataron restos humanos, utensilios y piedras pintadas de sus antiguos moradores. El análisis de estos vestigios -y los aportados una década después por arqueólogos de la Universidad de La Plata- permitió saber que cinco mil años atrás frecuentaban el lugar cazadores de hábitos nómades y cabeza alargada. Luego (hace unos mil años) aparecieron en escena los barbados comechingones y, de su mano, la agricultura, la cerámica y la cría de llamas.


Con ellos se toparon los conquistadores. Resultaron un hueso duro de roer. Los comarcanos, por ejemplo, no se contentaron con forzar más de una retirada. También arrasaron el cercano fuerte de Escobasacat (actual Escoba), que desde el episodio pasó a ser conocido como de la Malaventura. Y no pararon hasta matar en 1574 al capitán Blas de Rosales, compañero de aventuras de Jerónimo Luis de Cabrera -el fundador de Córdoba- y primer encomendero de Ongamira. Así frustraron sus planes de consagrar la zona al cultivo de caña de azúcar y a la extracción de minerales. Según la tradición, los indios se refugiaron en lo alto del cerro Charalqueta, que les servía de oratorio. Desde allí, fuera del alcance de los arcabuces, se divirtieron burlándose del piquete punitivo. Pero los enfurecidos españoles rodearon el peñón y, por el poniente, dieron con la manera de asaltar las alturas a caballo. La cosa acabó en una impiadosa matanza, que apagó para siempre la resistencia nativa. A consecuencia del desastre, los comechingones dejaron de venerar el cerro y lo rebautizaron Colchiqui (por Chiqui, el dios de la fatalidad).Hoy se lo llama Calchaquín, en honor al cacique que encabezó el ataque a Rosales. Sus 1.575 metros -erguidos en majestuosa soledad- regalan una vista formidable del valle. Similar recompensa -aunque menor esfuerzo- espera a quien trepe hasta el mirador de los "terrones de brasa". Es la estación terminal del sendero que visita la Gruta de Ongamira -ahora poblada por una imagen de la Virgen- y otras fantásticas hechuras de la alianza entre y eternidad. No hay mejor atalaya para entender por qué uno de los accesos a Ongamira -el oriental- lleva por nombre Puerta del Cielo.

lunes, 23 de marzo de 2009

Los celos del Lolog


Los celos del Lolog......


Teniendo apenas nueve años pasé dos meses en San Martín de los Andes y conocí el Paraíso sin duda. Corrí por las orillas del Lácar, escapé por la falda del cerro "Las Bandurrias", monté cáscaras de nueces en las aguas de las acequias para que navegaran libres camino abajo, aprendí todos los verdes y los ocres que ningún pintor podrá tener en su paleta jamás, me llené la boca de frutos rojos y miré asombrada las nieves del Tronador.

Estaba con mis padres en la casa de unos amigos que hacía muchos años habían elegido ese rincón del mundo para vivir y que nos brindaron su casa y su afecto. Con ellos , conocí varios chicos del lugar , que para mí eran sumamente extraños (con el tiempo descubrí que la extraña era yo), eran mapuches , de muy pocas palabras y de cabellos muy negros. Me enseñaron quien era Antú , el pehuén, la ruca, los "chatos", el cultrún y que yo era una "huinca". Nos entendíamos con el lenguaje universal de los chicos de cualquier parte "jugando", sin las diferencias que los adultos imprimen a los pueblos. Me enseñaron que otros "huincas" se habían quedado con sus tierras y que lo único importante era la Pacha Mama, con ellos una tarde conocí el lago Lolog y tambien su historia........
Hace muchísimo tiempo, donde hoy se halla el lago Lolog, había un lago pequeño rodeado por menucos y pantanos. Lo llamaban: "Paila-Có" (agua tranquila), por la serenidad que siempre reinaba en él. Cerca vivía una familia
mapuche. Tenían una hermosa hija que acostumbraba peinarse en la orilla del laguito cada día.
Sucedió que una fresca mañana de otoño, escuchó una voz que desde el lago la llamaba. – “Soy joven y estoy solo en mis dominios. Si vienes conmigo serás una reina rica y feliz”. La niña, hechizada, decidió seguir al joven de relucientes vestiduras y voz cautivante, sin escuchar los gritos y ruegos de sus padres que la llamaban para que no los abandonara. Había pasado un año, cuando un día apareció la niña en la ruca de sus queridos padres, ataviada con ricos vestidos y joyas de oro y plata. –“¡No estéis tristes!” les dijo, “yo soy feliz y cada año vendré a verlos, pues lo único que me falta es el cariño de ustedes. Ahora tengo que irme”... El padre, desesperado, agarró fuertemente a su hija para impedir su partida diciéndole: -“¡No te dejaré ir sin nosotros! Eres nuestra hija”... De repente se escuchó un fuerte temblor y un viento huracanado se llevó a la muchacha. Al mismo tiempo la ruca se fue hundiendo en el menuco junto a los angustiados padres, y el lago se fue agrandando hasta llegar a lo que es hoy el lago Lolog. Allí, en el fondo, están hoy viviendo felices con su hija de larga cabellera y el joven rey. Cuentan los pobladores más antiguos, que en algunos días muy calmos se puede observar a través de las profundas aguas transparentes, la vieja ruca y sus felices moradores, y que si alguna vez, añorando su perdida tierra verde, suben a la superficie para recordar, el lago se estremece y se desencadenan tormentas que sacuden las tranquilas aguas del lago y nadie se atreve a acercarse a él, y menos a navegar sus aguas.........


Siempre voy a recordar la tarde que llegamos al Lolog, tenía sus aguas calmas como un espejo y había un sol tibio que atenuaba el fresco de mi cara, al poco rato el cielo se volvió de plomo y el viento insoportable, la tormenta nos empujó al auto y desde allí lo vimos encresparse con furia.

Desde entoncés sé que esos hermanos mapuches saben y comprenden su lugar en el mundo........

domingo, 22 de marzo de 2009

Las Lágrimas de Huacachina


Las lágrimas de Huacachina


Como salida de "Las mil y una noches" es la imágen que se descubre al llegar a Huacachina. A unos pocos kilómetros de la ciudad de Ica, está este oásis llamado "El oásis de las América", arenas blancas y un lago verde esmeralda de notorias aguas "curativas" rodeado de una magnífica y fresca vegetación. Pasé solo un día allí , tiempo suficiente para rescatar alguna leyenda o historia para guardar en mi vitácora de viaje. Se trata de un oasis natural justo en medio de la arena blanca del desierto y con aguas color verde esmeralda, rodeadas de abundante vegetación, como palmeras, eucaliptos y los típicos huarangos. Una laguna que surgió debido al afloramiento de corrientes subterráneas y a cuyas aguas se le atribuye desde 1940 propiedades curativas.Motivo por el cual se construyó aquí uno de los balnearios más importantes y exclusivos del Perú de aquel entonces y se asfaltó también el camino que une la laguna con la ciudad de Ica. Un balneario que todavía a día de hoy, a pesar del paso del tiempo y el abandono de las autoridades, mantiene la prestancia de sus mejores épocas.
No obstante existe una leyenda sobre el origen de este oasis. Una historia de amor que se remonta a tiempos prehispánicos…
Una hermosa doncella, proveniente del cercano pueblo de Tacaraca, llega desconsolada a este lugar, donde sólo había unos cuantos guarangos, a llorar la muerte de su amado, un valiente general incaico, según algunas versiones . Las lágrimas de esta mujer, de ojos verdes y cabello muy negro, fueron formando poco a poco la laguna. Se dice que en las noches de Luna nueva aún se pueden escuchar sus lamentos, los que confunden a los visitantes desprevenidos.

miércoles, 18 de marzo de 2009

Parasoles de encaje en el cielo de los pájaros pintados...........


Las magníficas rejas de la entrada del Palacio San José ,son apenas la muestra del refinamiento europeo y colonial que se encuentran en su interior y sus jardines.
Don Justo José de Urquiza levantó en medio "de la nada", una residencia,que contaba con todo el confort que se podía tener en cualquier solar acaudalado de la Europa del siglo XIX. Una capilla familiar con mármoles de carrara, vitreaux franceses, imágenes con brocatos y terciopelos, sahumadores de bronce y plata ,y candelabros de cristal, que se lucían en las misas diarias , en las celebraciones litúrgicas, y hasta en las bodas, en la capilla del palacio se podían celebrar sacramentos mayores. Era habitual que se realizaran varios casamientos simultáneos, Don Justo José, una vez al año hacía unir en "sagrado matrimonio" a buena parte de la peonada que vivía "acoyarada y en pecado", finalizada la ceremonia les ofrecía un buen asado y aguardiente abundante en la pulpería que se encuentra a metros del templo.
Los jardines del palacio fueron diseñados por paisajistas franceses, copiando los gustos del viejo mundo, se forestó con más de cien especies exóticas y se recorre por senderos realizados en baldosas italianas. Un lago artificial ,con una embarcación para recorrelo, hacía sin duda las delicias de las niñas porteñas que visitaban a la numerosa familia. San José fue la primera residencia de América del Sur que tuvo sistema de aguas corrientes para abastecer las necesidades de la casa palciega.
El Gral. Urquiza ,famoso por su poder político y económico en su provincia y en el país, no privó a las damas de la época de su famosa virilidad y condiciones donjuanezcas, y en su Salón de los Espejos, dónde se realizaban tertulias y bailes , ha desgranado sus encantos de buen conquistador.
Recorrer San José es entrar sin duda, en la historia de nuestra Patria, todos los personajes políticos y destacados del comienzo de la Organización Nacional estuvieron allí, y eso no es fácil de olvidar. Están aún las voces y cabildeos de buena parte de nuestros próceres, que murmuran (a quien sabe oír), entre las eternamente rosadas paredes de salones y alcobas. Vivos están todavía los pájaros de las araucarias impuestas ahí ,tán lejos de su hábitat natural, permanecen las cortinas y visillos de encajes de Brucelas, las porcelanas de Sevres y Limodge , la mesa de billar traída desde Inglaterra para Don Justo José (la primera de la Argentina), y hasta está la huella de su último álito de vida, su mano ensangrentada apoyada en el marco de la puerta ,luego de ser apuñalado por la traisión de sus guardias.
El Palacio San José era infranqueable, alejado del Río Uruguay "el Río de los pájaros pintados", por tierra se tardaban interminables jornadas de polvo y calor en caminos difíciles para llegar, protegido por guardias incondicionales al General...........Sin embargo un atardecer, tras sobornar a la guardia los asesinos del General cumplieron con su cometido, arrancar la vida de ese Señor Feudal de estas tierras criollas.
En una de las torres de San José, está el reloj que marcaba los tiempos de la vida y ha quedado clavado en la hora de la muerte de su dueño. Don Justo José es aún leyenda y respeto en la vida de los entrerianos, y de alguna forma todo un personaje megalómano para el que visita ese exquisito rincón de nuestra historia.........................................

domingo, 8 de marzo de 2009

Miriam Stefford, el pájaro exótico de alas rotas......


Miriam Stefford, el pájaro exótico de alas rotas......



Miriam Stefford, el pájaro exótico de alas rotas......


Raúl Barón Biza (Córdoba, 1899 – Buenos Aires, 17 de agosto de 1964) fue un escritor y político argentino de la Unión Cívica Radical. Tras una agitada vida privada y pública, se suicidó tras arrojar un vaso de ácido clorhídrico al rostro de su segunda esposa. Barón Biza era un hombre de acomodada posición, hijo de los millonarios Wilfrid Barón y Catalina Biza, poseedores de grandes latifundios en la provincia de Córdoba. Desde su juventud incursionó en política, apoyando al líder radical Hipólito Yrigoyen, una posición extremadamente inusual en las clases más acomodadas; se abocó también a la literatura, publicando en 1924 el polémico Risas, lágrimas y sedas, y a los negocios. Fue uno de los introductores del cultivo sistemático del olivo en Argentina, y organizó la explotación de minas de wolframio y bismuto en el noroeste del país. De vacaciones en Italia, donde llevaba vida de playboy, conoció en Venecia a la actriz austríaca Rosa Martha Rossi Hoffmann, que actuaba con el seudónimo de Myriam Stefford. Tras un rápido y apasionado romance, el 28 de agosto de 1930 contrajeron matrimonio.



En el verano de mis 14 años pasé una temporada en el Valle de la Punilla y disfruté como siempre de los encantos de la provincia mediterránea. Como era habitual recorrimos con mi madre lugares nuevos y regresamos a los que siempre nos han enamorado el alma y los sentidos. Por supuesto, para mí ,quedarme unos días en el Dique Los Molinos y recorrer el Embalse de Río Tercero es un placer al que no renuncio desde que tengo 5 años, y hacer por supuesto una "escala" en Alta Gracia con sus calles, el Tajamar y la iglesia jesuítica. Emprendimos viaje para allá una gris mañana serrana , que como habitualmente pasa ,deja caer una llovizna impertinente que deja paso a un cielo diáfano en poco rato.
En el camino hacia Alta Gracia mi madre, como de costumbre, me tenía una "sorpresa", pasar por un monumento que se elevaba en medio de la nada, una especie de obelisco que quebraba el paisaje ,y a mi gusto nada estético, y buscaba de arañar el cielo. "Es la tumba de Miriam Stefford" me dijo, y comenzó a contarme la extraña historia de esa mujer austríaca que teniendo no más de 25 años se había casado con un hacendado argentino y que al llegar a nuestro país y trás tomar clases de vuelo se convirtió en una de las primeras mujeres piloto. Lo trágico fue que en uno de sus vuelos se estrelló el avión que piloteaba, poco antes de cumplir su primer aniversario de casada.
Su desolado marido, hizo construír un mausoleo en forma de ala de avión y sepultó a su joven mujer con todas sus joyas. Por supuesto entramos a visitar el mausoleo, nos recibió un personaje bastante pintoresco por cierto que cuidaba la tumba. Munido de una lámpara a querosene y casi sin hablar nos llevó hasta el lugar dónde se supone está el cuerpo protegido por varias planchas de hierro y concreto. El cuidador daba un toque más que siniestro al lugar, yá que hablaba bastante poco, con modales toscos y aportaba el sonido que producía su pierna ortopédica al eco del lugar. Narró con pocas ganas los detalles de construcción y finalizó diciendo que el Sr. Raúl Barón Biza había vuelto a casarse y su vida no perdió el curso trágico. A su segunda esposa por motivo de celos le había arrojado ácido en el rostro que la había desfigurado , y luego él se suicidó................
Entre la lluvia, la oscuridad, y lo siniestro de la historia me alegré de irme del lugar. Sin embargo el recuerdo de esa "mujer pájaro", se grabó en mi romántica mente adolescente , como una historia de pasión y de amores contrariados. Hoy recuerdo entre sonrisas y escalofríos ese sitio, y la sabiduría de mis padres en convertirme en viajera y no "turista"....................................






domingo, 1 de marzo de 2009

Solo el Ángeluz acallaba los suspiros del pecado.....



Llegar a Arequipa despues de más de 20hs de viaje en bus desde Lima podría desalentar sin dudas a más de un turista convencional, pero cuando se arriba como "viajero" la cosa es distinta.
Arequipa fue fundada en el año 1.540, edificada en la falda del volcán Misti a 2.350 m sobre el n/mar. Construída en "sillar" (material de lava volcánica petrificada, de color entre blanco y perla, que al ser iluminado por el Sol provoca una extraña aura o resplandor), motivo por el cual el llamada "La Blanca". Sus construcciones mantienen una fusión de estilos arquitectónicos (plateresco español y barroco italiano con toques de la arquitectura nativa), que dieron como resultado el "estilo arequipeño".
Como era lógico, para nada de lo que me iba a encontrar estaba preparada y por lo tanto me entregué mansamente a las sorpresas con las que me topaba a cada paso y que por cierto no daban descanso a mi capacidad de asombro.
Sin duda allí, hay un momento único que fue al recorrer los claustros del Monasterio de Santa Catalina de Siena, única ciudadela en el mundo moderno dónde habitan todavía monjas de clausura que mantienen votos de silencio como hace 500 años.
Al traspasar el portal de madera por donde entraban las postulantes a novicias, traté de buscar dentro mío algún sentimiento que me hermanara con esas mujeres que desde hace siglos ingresan al monasterio, dejando trás de sí, su vida, su familia ,sus sueños , sus sentimientos de mujer y hasta su nombre. Ese portal se atravieza una sola vez y solo de ida:" En Santa Catalina se muere para el mundo y se nace para ser esposa de Cristo", eso me fue dicho por la última persona que me dirigió la palabra antes de ingresar al Claustro del Silencio (lugar dónde todavía hoy las novicias permanecen dos años sin articular palabra).
Durante tres horas y completamente sola recorrí la ciudadela ,con la sensación de haberme sumergido en un pueblo medieval, siempre me acompañaban dos amigos de viaje:el sol intensi del cielo peruano y el silencio inquebrantable de ese lugar. Calles y callejas, geranios rojos y blancos, claustros (el del Silencio, el de los Naranjos, el de los Jazmines, el del Olivar), la enorme iglesia con sus imágenes talladas a mano y con mantos de terciopela y pedrería, el dormitorio de las monjas plebeyas, la cocina, la huerta y por supuesto el cementerio, y ahí recordé :"A Santa Catalina solo se entra........"
Celosamente protegidos por cristales están los documentos y pergaminos de admisión de las postulantes dónde figura la dote en monedas de oro que debía entregar la familia al ingresar, el ajuar de hilo y seda para el Ofertorio y la cantidad de esclavas que aportaba la niña en cuestión para su servicio personal y del convento.
Permanecí bastante tiempo revisando los documentos hasta que algunos de ellos me produjeron un escalofrío (que hasta el día de hoy se repite cuando recuerdo lo que encontré), la mayoría de las ingresantes eran jóvenes entre catorce y veinte años (estas últimas mujeres grandes para la época y sin esperanza de casarse), que tenían título de nobleza y que la gran mayoría llevaba algo más consigo que la dote y el ajuar y un par de esclavas. Junto a los documentos de entrada en muchos casos ví actas de nacimiento de niños nacidos en los claustros pocos meses despues de la llegada de las novicia. Niños bautizados solo con nombre de pila y amadrinados por otra religiosas
que daban fé de haber entregado a los pequeños( "aparecidos en el portal de entrada"), a buenas mulatas cristianas que los llevaban a casas de sus amos....................................................................
Santa Catalina, en mí , dejó la experiencia de haber vivido por unas horas en la España de Don Quijote, el llanto acallado brutalmente de niños arrancados a sus madres y quejidos de amor ahogados por el Ángelus del atardecer.....................................................................................................

El sonoro silencio de las vírgenes



"Solo el hombre que contempla la salida del sol en Machu Pichu siente a Dios a su lado............"

Yo, personalmente no lo creía, sin embargo ese amanecer de Enero despues de varias horas sobre el camino del Inca, con un guía-niño (un cholito de no más de diez años), desde el borde de una terraza de cultivo, ví el sol salir y estalló en mí la más humana de las manifestaciones del hombre........lloré espontánea e incontrolablemente.
No puedo ni podré nunca trasmitir los sentimientos que me embargaron, sin embargo siendo una agnóstica declarada, sentí a Dios.............
Las palabras se atenazan en la garganta y es imposible pronunciarlas, falta el aire aunque se flota en uno de los tejados del mundo, no alcanzan los ojos para captar lo sobrenatural del paisaje y el plexo solar se impregna de una energía ignota y milenaria pero tán palpable como las lágrimas que me desbordaban.
No podía dejar de pensar que las mismas piedras que yo pisaba, siglos atrás habían sentido los pies descalzos de las sacerdotizas-niñas, las "Vírgenes del Sol" que desaparecieron sin dejar rastros con la llegada de los conquistadores. Los nobles descendientes de la estirpe de Mama Oclo y Manco Capác, ofrecían con honor a sus pequeñas, para ser consagradas a Inti el dios que permitía la vida del Tahuantinsuyo.
Las llamas y las vicuñas , recorrían los senderos tallados en la montaña con la familiaridad de quien es parte de ese lugar, la pertenencia entre el paisaje, el medio y la vida.
Muchas son las historias que se guardan entre esas rocas , desde la enigmática desaparición de las vírgenes custodiadas por guerreros del imperio, la huída de algunos nobles seguidores de Atahualpa el Inca asesinado por Pizarro, los sacrificios humanos de adolescentes y niños que las nieves eternas preservaron de los humanos depredadores y que lentamente hoy regresan a la luz por el deshielo antinatural del efecto invernadero, y dejan los cuerpos ofrecidos a los dioses desnudos para ser profanados en aras de la investigación.
No existe el silencio en Machu Pichu, es permanentemente quebrado por el aleteo de los cóndores que gobiernan los cielos, el viento susurra constantemente en los oídos y deja escuchar un lamento lejano. Los hijos de esa tierra dicen que es el llanto de las Vírgenes del Sol que reclaman desde la eternidad su ciudad divina profanada por los hombres blancos, la especie más depredadora del universo........................................

El silencio sonoro de las vírgenes


sábado, 28 de febrero de 2009

El agua mágica del regreso


Los días y las noches en la Pampa de Nazca, uno de los lugares más extraños de nuestro planeta, conjugan asombro y magnetismo.
El atardecer que llegué a ese pueblo enclavado en uno de los desiertos más secos del mundo, sentí que de alguna forma había "regresado" a mi lugar ancestral, en el que parte de mi alma reconocía como propio.
Nazca, es parte de una cultura preincaica que se remonta al siglo I de la era cristiana, construída en plena cordillera, rodeada solo de montañas, es el templo natural que los antiguos habitantes ofrecieron como altar a los dioses de la madre naturaleza. El silencio mineral, el padre sol y el quemante aliento del viento Paracas son los únicos compañeros de viaje en esa extraña ruta del pasado.
En ese agreste pero maravilloso paisaje, viví más de un mes, levantándome con el sol y saboreando cada día y cada noche como algo irrepetible que la vida me regalaba para acompañar
el resto de mi existencia y al que podía regresar a voluntad cada vez que me lo propusiera con el solo hecho de evocarlo.
Pude ver en el rostro de sus habitantes los rasgos milenarios de los hijos de la tierra que poseen sabiduría propia aunque adolescan de educación formal , recorrer la necrópolis de Chauchilla donde las almas de los cuerpos momificados se unían al cielo de Viracocha guiados por un reloj de sol, el extraño fenómeno de la refracción de la luna en ese microclima casi sin atmósfera, las enigmáticas líneas de Nazca que guardan sus mensajes eternos y ocultos al hombre blanco.
Cada paso, cada día, cada sendero me han mostrado una parte del pasado, quizás de algo de"mi" pasado, porque como dije antes los reconocía como propios, con la sensación platónica de la reminiscencia. Tán fuerte era mi identificación con ese lugar que una vieja chola , a quien yo le compraba casi todas las mañanas sus "picarones" callejeros, un día me dijo mirándome por primera vez a los ojos:"Niña, si su alma quiere quedarse aquí, solo tomando "agüita-bisambra"podrá no dejar nunca este desierto............". Sin saber bien de qué me hablaba, comencé a preguntar a todos lo que conocía qué era el "agüita-bisambra", entre sonrisas y mucha incredulidad me guiaron hasta un acueducto preincaincaico que hace siglos era utilizado para el riego y que contenía el milagro del agua en ese desierto perdido. Sin pensarlo hundí las manos y mi cara en las aguas de Bisambra, tomando lo que el cuenco de mis manos me permitió y con la certeza que no me iría nunca de allí.
No he regresado a Nazca todavía desde aquel viaje, sin embargo sé que volveré, es más regreso cada tanto en mis sueños, en mis ensoñaciones y siento que vuelvo fortificada y feliz, como si sacara de una fuente mística el álito vital............................

viernes, 27 de febrero de 2009

Torneo Atlantis ~ Divertite con tu saber

Torneo Atlantis ~ Divertite con tu saber

La Dama de la tarde

Es magnífica sin duda la fachada de la estancia "La Candelaria" ,un establecimiento rural de Lobos, en la provincia de Buenos Aires. Descubrir ese castillo en el que juegan tres estilos arquitectónicos, es un impacto para los sentidos. Entre araucarias,casuarinas,pinos , eucaliptos y plátanos aparece la magia del siglo XVI, custodiada por duendes de mármol que se eternizaron de la manos de algún escultor que les dejó la eterna quietud de un gesto.
La ví por primera vez un anochecer de Mayo, apenas pude descubrir su figura entre las sombras del bosque, que a esa hora , era yá casi impenetrable y se confundía con la noche. El frío de la agreste pampa bonaerence solo me invitó a buscar una taza de café junto a los leños del hogar del molino holandés, un sillón rústico pero amable me invitó a jugar con las pocas imágenes que la oscuridad me dejaba ver de ese parque y entrar en el silencio cómplice que me lleva siempre a buscar las historias de los lugares,los objetos y la gente.
El amanecer del día siguiente, me dejó ver al castillo entre las brumas grises de una mañana en el campo, cuando la niebla enmarca de misterio todo lo que rodea, la escarcha había dejado su rastro en el agua del arroyo que recorre el parque de diseño francés. Primero, recorrí parte de los jardines, descubriendo aromas vegetales , cantos de pájaros y sonidos agrestes, despues llegó el desafío , entrar al castillo y escudriñar todos sus secretos y rincones en busca de algún detalle que contara de su pasado y de las almas que lo habitaron.
Recorrí salones y alcobas, escaleras magníficas de mármol, madera y bronce, balcones invadiendo el paisaje, salas de juego solo permitidas a los hombres de la época, caireles de cristal, grifería de porcelana decorada a mano, vitreaux que contaban historias palaciegas y dejaban que la luz solar jugara con los efectos de un caleidoscopio, hogares contorneados por bellícimos frentes de chimenea, alfombras de países exóticos y muebles recuperados de quien sabe qué palacios europeos. El conjunto me recordó las imágenes un carnaval veneciano , donde el refinamiento, el lujo, la ostentación y el placer, seducen a los sentidos. Entre tanto, alguien relataba la historia de "La Candelaria", que comenzaba allá por la mitad del 1.800 cuando el propietario de las tierras (personaje nada romántico ni noble por cierto, un boticario de Lobos), había hecho una notable fortuna con la cría de ovejas y se había embarcado en el proyecto de la construcción del casco de la estancia. Su única hija, Rebeca, se casa con un "aceptable" pretendiente , quien será el que lleve a cabo la construcción del castillo, luego de la muerte de sus suegros. Los buenos dividendos aportados por la cría de la raza Merino Argentino, le permitió un sinfín de viajes a Europa para traer los materiales y muebles del castillo , así como la contratación de arquitectos y paisajistas del viejo continente. Rebeca disfrutó muy poco de todo esto yá que murió muy joven y de una extraña enfermedad. Su viudo ,vuelve a casarse y entrega su amor , su vida y la fortuna heredada a su segunda esposa, quien se convirtió en poco tiempo en una de las damas mimadas de la sociedad porteña. Tuvieron varios hijos, que como corresponde a la costumbre de la época se educaron y vivieron en Europa, solo regresando a la estancia para vender ganado y campos que solventaran sus gustos afrancesados.
A esta altura del relato, el lugareño que me narraba la historia, me contó que ningún huesped podía pasar más de una noche en la habitación que había pertenecido a Rebeca, "es muy común, (me dijo), escuchar el llanto de la niña o verla al anochecer vagando por el parque".....................
Decidí entonces ir a buscar en la capilla de la estancia la tumba de Rebeca (yá que todos los miembros de la familia descansan allí), y encontrar algún rastro de la "Dama-fantasma".
Recorrí la capilla, el mausoleo que está dentro de la misma y los alrededores del parque, con un solo resultado, la tumba de Rebeca no está,y si está no hay lápida o signo alguno de que su cuerpo esté en el predio de "La Candelaria".
"La Dama del atardecer", por cierto seguirá vagando por los jardines o dejando oír sus lamentaciones a los viajeros que pasen por el lugar....................
Hoy "La Candelaria" fue vendidad por los herederos de la familia a invercionistas coreanos que la explotan turísticamente.
Yo conocí el castillo y su historia de fantasmas, si podés , visitalo y de paso podrás conocer un lugar en nuestra llanura pampeana que parece sin duda, un rincón del valle del Loira................

jueves, 26 de febrero de 2009

La búsqueda.......

Muchas veces he llegado a un lugar que visitaba por primera vez y me encontré buscando caminos que me llevaran a lugares nuevos y con pequeñas o grandes cosas que me sorprendieran por lo extraño, lo maravilloso, lo simple, lo exótico ,lo recordado de otros sitios o por la simple sensación de la aventura............
Siempre he tratado de buscar cosas que me dibujen una sonrisa y las ganas de seguir explorando, con ese placer casi infantil de la aventura nueva a la vuelta de la esquina, por eso para mí, los viajes me otorgan la alegría infinita de encontrar algo nuevo y maravilloso a cada paso. Una mujer con la vida dibujada en su cara,un chico con el sol en los ojos, las voces felices o no de un grupo de hombres que hablan o discuten de mil realidades cotidianas, el sonido del agua en una cascada escondida detrás de algún eucalipto preñado de pájaros, que descubro despues de maravillarme con el sol de la mañana que me regala el fresco del pasto húmedo del rocío.......................
Calles de piedras ancianas que hablan del tiempo caminado, antiguas capillas y deslumbrantes catedrales con olores de incienso que rumorean pecados, perdones y amores furtivos............
Y me pregunto siempre :¿qué buscan otros viajeros? o mejor aún ¿qué encuentran?............